Macarons de chocolate con crema de chocolate blanco

El miedo al macaron. Ese sudor frío que nos recorre el cuerpo a la mayoría de reposteros aficionados cuando nos decidimos a elaborarlos. Su fama les precede.

Llevo 3 años con mi “petit monde”, haciendo galletas, cupcakes, y tartas, y aunque los macarons  siempre me han llamado la atención y estaba deseando intentarlo con ellos, leía posts y más posts sobre lo complicado que había sido el proceso o el desastre en el resultado y mis ganas se disipaban.

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Sin embargo,  en uno de los últimos programas de Masterchef, los aspirantes tuvieron que elaborarlos, y volví a sentir la espinita de no haberlo intentado todavía. Lo suyo habría sido hacer algún curso con un profesional que me explicase el proceso paso a paso, pero como cuando quiero las cosas, las quiero en el momento, no estaba dispuesta a esperar. Así pues, en plan autodidacta, cogí el toro por los cuernos yo sola.

Una vez los haces, empiezas a comprender el por qué de su precio, ya que son realmente muy delicados y laboriosos.

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A mi se me obró el milagro, y me salieron a la primera. Llamarlo suerte del principiante o como queráis, pero salieron. Vale que no son los de Ladurée, ni están perfectamente lisos, pero están buenos, lo prometo. Así que no os dejéis asustar, que no es imposible.

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Estos que veis en las fotos son fruto de mi segundo intento. Del primero solo tengo esta foto con cara de felicidad extrema:

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Pues lo dicho, que nada es imposible y al final todo se reduce a practicar. Que me  salieron a la primera, pero podría no haber sido así. La clave es no tirarse de los pelos e intentar seguir los pasos estrictamente. Y ya veréis como cuando hagáis pop, ya no habrá stop, y querréis hacer más y más macarons para perfeccionar vuestra técnica, y  probar nuevos sabores y colores. Yo os animo encarecidamente  a que lo intentéis.

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Allá va la receta:

MACARONS DE CHOCOLATE CON CREMA DE CHOCOLATE BLANCO

Ingredientes (para unos 30 macarons):

  • 120 gr de clara de huevo (se corresponde más o menos con la clara de 3 huevos L). En la mayoría de recetas nos indican que las claras han de estar envejecidas, esto es, reposadas en un bol cubiertas con papel film desde el día anterior a elaborar los macarons. Yo los he hecho teniéndolas sólo 3-4 horas reposadas.
  • 120 gr de almendra en polvo
  • 225 gr de azúcar glas
  • 15 gr de cacao en polvo
  • 30 gr de azúcar normal

Preparación:

  1. Pasamos por el tamiz dos veces la almendra, el azúcar glas, y el cacao en polvo, y reservamos. Es muy importante este paso, así que no lo podemos saltar. El hecho de tamizar dos veces ayuda a que los ingredientes secos queden sueltos y no se formen grumos.
  2. Batimos las claras de huevo a velocidad alta, y cuando empiecen a espumar, añadimos el azúcar normal.
  3. Seguimos batiendo hasta que el merengue vaya cogiendo consistencia y tome la textura de la espuma de afeitar.
  4. Cuando el merengue haya formado picos y tenga la textura apropiada, es el turno del macaronage.
  5. El macaronage es el paso de añadir los ingredientes secos (almendra, azúcar glas y cacao) al merengue y lo haremos a mano, con una espátula, lentamente, con movimientos envolventes, y en dos veces. Aquí tenemos que tener cuidado, ya que si nos pasamos de intensidad mezclando, quedará una masa muy líquida y nos será imposible formar los círculos del macaron. El punto idóneo es el punto de cinta, que consiste en que al coger algo de masa con la espátula y dejarla caer al bol de nuevo, ésta cae formando como una cinta.
  6. Una vez lista la masa, rellenamos con ella la manga pastelera con una boquilla redonda, y sobre un tapete de silicona para macarons, o sobre papel vegetal, formamos los macarons con pequeños círculos. Para que no queden muchas burbujas, damos un golpe a la bandeja contra el banco de la cocina o superficie en la que estemos trabajando.
  7. Una vez, listos en la bandeja, hay que esperar a que se sequen antes de hornear. Esto puede llevar desde 20 minutos a dos o tres horas, así que armaos de paciencia. Para comprobar que han secado pasaremos el dedo con cuidado por encima, sin presionar.
  8. Encendemos el horno, calor arriba y abajo (sin ventilador), lo ponemos a 150º y horneamos unos 12 minutos. El tiempo de horneado dependerá del horno, pero es completamente imprescindible que durante el mismo, veamos que se está formando el “pie” característico del macaron.
  9. Una vez horneados, los despegaremos de la bandeja cuando estén fríos.

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Para rellenarlos, podemos utilizar lo que más nos guste: una crema de mantequilla, mermelada, ganache, etc. Yo esta vez, como las tapas eran de chocolate, la crema la hice de chocolate blanco.

Ingredientes:

  • 150 gr de chocolate blanco
  • 60 gr de mantequilla
  • 120 gr de azúcar glas

Preparación:

  1. Derretimos el chocolate blanco en el micro o  al baño maría y dejamos enfriar.
  2. Tamizamos el azúcar glas y lo batimos junto con la mantequilla hasta que se integren correctamente
  3. Cuando la crema blanquee y aumente un poco su tamaño, añadimos poco a poco el chocolate derretido sin dejar de batir.
  4. Rellenamos los macarons con nuestra crema.

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Espero  haberos quitado un poquito de miedo y que os sirva mi experiencia.  Ojalá los probéis y me contéis que os han salido estupendos.

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¡Hasta pronto!

Gisela. 

Lugares con encanto : La Más Bonita

¡Hola!

Mucho tiempo sin pasarme por aquí! Viaje final de carrera y exámenes lo han hecho complicado.

Me he propuesto añadir una nueva sección al blog con sitios con encanto a los que ir a tomar algo en Valencia. Algunos de ellos,  ya los conoceréis los que seáis de Valencia  y otros quizá no. No todos ellos son de dulce exclusivamente, pero estoy segura de que os gustarán.

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Mi primera propuesta es La Más Bonita.

Es impresionante cómo ha ido creciendo este sitio, y sin duda, su popularidad se debe a su saber hacer.  En unos años, han aumentado considerablemente el personal y abierto otro local.

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El primer “La más bonita” se sitúa en el paseo marítimo de la Playa de la Patacona, que  ya de por sí es un privilegio. Desayunar en la terraza con los primeros rayos de sol o merendar viendo como cae la tarde en la playa, siempre hace tu día un poquito más feliz. El nuevo local que han abierto, se encuentra en el barrio de Ruzafa, el nuevo barrio de moda de la ciudad.

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Han cuidado muchísimo la estética de los dos locales.  Son luminosos, decorados en tonos azul y blanco, con muebles de madera, sillones mullidos,  y cuadros y pizarras con mensajes originales que siempre sacan una sonrisa.

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En el local de Ruzafa se encuentra el obrador, que es precioso.

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Además de un entorno fantástico, su carta nos ofrece muchísimas posibilidades. Tienen una gran vitrina repleta de todo tipo de dulces: croissants rellenos de chocolate blanco, de mantequilla, muffins, tartas americanas como la red velvet, o la carrot cake, cookies, etc. Yo me quedo con los minicroissants , la red velvet , y la de frutos rojos, que están para morir.

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Pero no nos quedemos sólo con  el dulce, que hay mucho más. Podemos ir  a cualquier hora del día, desde la mañana a la noche, con muchas opciones para elegir en función de lo que nos apetezca:  unos nachos, un pedazo de tarta, unas tortitas,  una ensalada,  un plato de cuchara…

Y si no nos apetece nada para comer,  sus licuados de fruta natural, que puedes combinar como quieras, o sus frappés  siempre son una buena opción.

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Os animo a que visitéis el La Más Bonita original,  y  que os tiréis en uno de sus sillones y disfrutéis de un día agradable con amigos o con la familia en la playa.  Como dicen ellos, a que disfrutéis de un día mediterráneo. Pero también a que os paséis por el de Ruzafa, y disfrutéis del ambiente del barrio.

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Me despido por hoy, con una fotos de la última mesa dulce que me encargaron. ¡Prometo receta para el próximo día!

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Espero que os guste.

Gisela. 

Galletas de limón y yogur

¡Ya estoy de vuelta!

Las fallas me han despistado unos días, pero ya he vuelto a la carga.

Hoy la cosa va de galletas de limón y yogur, por eso de respetar mi nuevo lema de “endulza, no empalaga”. Y también va de  madres.

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¡Ay las madres!

Las madres pueden convertirse en auténticas pesadillas. A veces toman la forma de suegras maquiavélicas, o de cotillas empedernidas. A veces llaman 53287 veces al día, y otras se ofenden porque no las hayas llamado tu. Te ceban como a un pavo antes de navidad, y protestan si no halagas los platos que cocinan.

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Una madre jamás te dirá que la casa está lo suficientemente limpia u ordenada. Si doblas una camiseta para guardarla en el armario, la desdoblarán para volverla a doblar ellas porque jamás estará “como toca”. Criticarán cosas que ellas mismas hicieron en su juventud, y tendrán el constante presentimiento cada vez que salgas a la calle, de que te atropellará un coche o morirás asesinado.

 

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Sin embargo, yo, que la tengo lejos, echo de menos que me doble las camisetas y que me pegue algún grito. Echo de menos levantarme y tener el café preparado, y que la casa huela a los tres platos distintos que está cocinando al mismo tiempo. Y es que, señores y señoras, nuestras madres son superwomans, y a veces nos olvidamos. Limpian manchas imposibles, hacen de enfermeras mejor que nadie, presumen de ti como si fueses magistrado del Tribunal Supremo, y si hiciese falta, se hipotecarían un brazo por nosotros.

A veces no valoramos sus esfuerzos. A veces les contestamos mal o las llamamos pesadas. A veces no agradecemos lo suficiente todo lo que hacen por nosotros.

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La mía vive en Ibiza, y eso hace difícil verse todos los meses. A veces cuando viene, terminamos tirándonos de los pelos. Le digo que se esté un ratito quieta o que calle un poco, porque parece que le den cuerda. Ella me dice lo desastre que soy, y sigue para arriba y para abajo inspeccionando cada rincón de la casa para comprobar lo mal que se organizan sus hijas. Pero de repente aparece con un desinfectante con olor a “noseque” y te deja la casa como una patena. Y es entonces cuando yo le digo: “qué madre eres”,  y las dos nos reímos.

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Nos sufrís 9 meses en la tripa, y también el resto de nuestras vidas. Nos dais todo a cambio de nada. Nos hacéis saber lo importante que somos para vosotras cada día. Nos enseñáis a cocinar y sin duda lo hacéis mejor que muchos grandes cocineros. El día siempre empieza mejor si sois vosotras las que nos despertáis, y un abrazo vuestro lo cura todo. Gracias mamá por todo esto, y por querernos a mi hermana y a mi por encima de todas las cosas.

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Como mi señora madre quería galletas de limón, galletas de limón que preparé. El sello de “le petit monde de giselle”  con el que he marcado las galletas me lo ha regalado ella, por supuesto.

Os gustarán seguro.

GALLETAS DE LIMÓN Y YOGUR

Ingredientes (para unas 40-45 galletas medianas):

  • 200 gr de mantequilla
  • 200 gr de azúcar glas
  • 1 huevo
  • 300 gr de harina
  • 80 gr de maizena
  • ralladura de un limón
  • cucharada y media del zumo de un limón
  • 3/4 de un yogur a temperatura ambiente

Preparación:

  1. Precalentamos el horno a 170º.
  2. Tamizamos el azúcar glas y lo batimos junto con la mantequilla.
  3. Añadimos el huevo y batimos de nuevo.
  4. Tamizamos la harina y la maizena y las añadimos poco a poco a la masa anterior, batiendo poco a poco.
  5. Incorporamos la ralladura y el zumo del limón.
  6. Añadimos los 3/4 del yogur y volvemos a batir para que se integre correctamente.
  7. Estiramos la masa con el rodillo en papel vegetal, y dejamos enfriar al menos 1 hora en la nevera.
  8. Una vez fría la masa, cortamos las galletas y las horneamos entre 12-14 minutos (o hasta que se vean doraditas por los bordes).

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¡Que las disfrutéis!

Gisela.

Galletitas para perros

“Si los perros no van al cielo, cuando muera quiero ir a donde ellos van”

Will Rogers

Me vais a disculpar.

La primera receta que publico, no va a ser para humanos. De hecho, humanos del mundo, no las probéis porque no están hechas para nuestro paladar.

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Sin embargo, perros del mundo, a vosotros sí os van a gustar. A gustar no, a encantar. Y es que lo merecéis. Merecéis que nos empastremos las manos con una masa de lo menos apetitosa para hacer galletas por vosotros. Merecéis que os bajemos a la calle a las 8 de la mañana un 1 de enero cuando todavía no se nos han despegado los ojos. Merecéis que tengamos que reparar los muebles que rompéis porque os duelen los dientes, o que recojamos toda la espuma que habéis decidido sacar de vuestra cama cuando no mirábamos. Merecéis que se os quiera como a personas, porque realmente sois mejores que muchas de ellas.

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Y para esta señorita son mis galletitas. Para Sira. Le puse Sira como a la protagonista del libro “El tiempo entre costuras” de María Dueñas que ahora han convertido en serie.

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Llegó a mi vida hace algo más de 4 meses. Desde entonces, tengo toda la ropa llena de pelos blancos, huellitas por todo el parqué, la pantalla del Iphone rota, juguetes con babas por todas las habitaciones, y un despertador animado. Tengo momentos embarazosos cuando se lanza sobre cualquier desconocido en la calle para saludarle moviendo la cola, un lazarillo que me persigue por la casa allá donde voy, y tengo el bíceps más grande que schwarzenegger de lo que estira paseando.

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Pero también la tengo a ella, y no la cambio por nada en el mundo.  Tengo su cariño, su fidelidad, su compañía, y todo de manera incondicional. Y es que los perros nos quieren seamos ricos, pobres, guapos, feos, pequeños, o mayores,  y siempre sin límites.

Querámosles a ellos como se merecen.

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GALLETITAS PARA PERROS  (para unas 30 galletas medianas/pequeñas)

Ingredientes:

  • 1 huevo
  • 50 ml de aceite de oliva
  • 200 gr de pechuga de pollo (una pechuga grande aproximadamente)
  • 100 gr de harina blanca o integral, según se prefiera
  • 100 gr de salvado o de copos de avena
  • una cucharada de extracto de vainilla

Preparación:

  1. Precalentamos el horno a 180º.
  2. Quitamos la grasa que pudiese tener la pechuga y la pasamos por la picadora. Ha de quedar bien triturada.
  3.  En un bol, batimos el huevo, y añadimos  la harina, el aceite y la avena removiendo con una cuchara.
  4. Añadimos la pechuga picada y la vainilla, y amasamos con las manos hasta que la masa coja consistencia.
  5. Extendemos la masa sobre papel vegetal con ayuda de un rodillo y cortamos las galletas con cortadores.
  6. Horneamos unos 12-15 minutos. Están listas cuando empiecen a dorarse.
  7. Dejamos enfriar.

¡Y ya está! Son rapidísimas, facilísimas y os aseguro que les encantarán. Eso sí, son galletas de premio y no sustituyen su pienso habitual.

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¡Ah! y si queréis preparar tarritos tan monos como estos para vuestras fotos y presentaciones sólo necesitáis (gracias Cristóbal!♥):

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Espero que las probéis y me contéis si han gustado a vuestros perritos.

¡Hasta pronto!

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Bienvenidos al nuevo petit monde de Giselle!

¡¡Hola a todos!!

Hoy es un día especial para mi. Vuelvo a escribir. Y digo vuelvo porque ya lo hacía antes. Mi “petit monde” se creó hace más de dos años, y desde el principio me llenó de alegría. Desaparecí de la blogosfera una temporada porque se me quemó el horno y, ¿qué va a hacer una pastelera aficionada  sin horno?

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Aún así no tengo excusa. Lo volví a hacer. Volví a desaparecer pero esta vez por un año, que se dice pronto. No es justo hacer eso con personas que dedican aunque sea un poquito de su tiempo para leerte y escribirte, pero la vida da muchas vueltas, y a veces cuesta seguirle el ritmo, y eso me ha pasado a mi. Algún día entraré en detalles sobre la locura de año que he llevado, pero hoy, sólo quiero transmitir mi ilusión y mi compromiso.

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La idea de volver a escribir, ha sido una constante en mis pensamientos, pero el empujón definitivo se lo debo a Twitter! Bueno, a Twitter no, a las personas  que escriben cosas tan  bonitas sobre ti, sin que te enteres siquiera:

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Eso ha sido un empujonazo para volver a escribir (gracias Sonia) ; ver que por el mundo, aún llevando un tiempo desaparecida, hay quien te recuerda, y quien valora las cosas que haces.  Con sinceridad digo, que nunca pensé que mi blog llegase a más que a cuatro amigas, la familia, y alguna que otra persona más. Pero con este tipo de cosas, que además aparecen por casualidad llenándote de ilusión, te das cuenta de que esto es real. Que detrás de la pantalla realmente hay una persona leyéndote. Igual es una persona que te lee en silencio, que jamás te deja un comentario porque es tímida, o simplemente le da pereza, pero ahí está. Te das cuenta de que surgen vínculos,  y de que llegas a conocer a personas de las que puedes aprender un montón,  o a las que puedes ayudar con tu humilde experiencia.

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Y aquí estoy de nuevo, con ganas de tomármelo en serio, de preparar mil cosas, de enseñároslas. Quiero que disfrutéis de mis historias, que me conozcáis más cada día, que os quedéis conmigo.

He decidido trasladarme a WordPress porque he tenido algunos problemas con la cuenta de blogspot y también porque me parece más cómodo y sencillo su sistema. Por el momento no prescindiré del petit monde inicial porque mis comienzos están allí y me da muchísima pena.

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Las fotos que hoy os enseño son de una mesa dulce que me encargó el otro día el mejor fotógrado del mundo . Pronto compartiré con vosotros más ideas, recetas, tutoriales, y todo lo que propongáis y esté en mis manos.

Dicho lo dicho, sólo me queda daos la bienvenida a los que me leéis por primera vez, y también a aquellos que ya me leyeron y hoy vuelven a hacerlo. ¡¡BIENVENIDOS!!

Gisela